viernes, 11 de junio de 2010


fotografías de la soledad, los chorros de río mundo en familia

reseña: LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS

Paolo Giordano

Lo interesante de este libro es la articulación de la narración en torno al concepto de números primos, y su soledad como números, en una historia de dos personas extrañas que cuentan con un suceso en su vida que los marcará para siempre, y en su destino que, como los números primos, es una historia de soledad y rarezas. La forma de narrarlo acentúa todo lo dicho, ya que el estilo aséptico hace que sientas la extrañeza de los protagonistas, en una sociedad que resulta un tanto cruel para los que no participan de la singularidad de estas personas. Así se crea una atmósfera entre ellos en la que el azar provoca que estén próximos pero que no puedan tocarse y esa sensación la ofrece también una distribución en capítulos cortos, como pinceladas, de la novela en la que sabemos acerca de él y de ella por separado o juntos, dando la sensación de ser un engranaje más de la existencia.

Lo original de la novela es que hable de eso, justamente, de los seres que de alguna forma están mutilados, bien sea biológicamente o psicológicamente, y de cómo ellos mismo crean una burbuja a su alrededor y cómo las otras personas los tratan. Justo como los números primos, que extrañamente surgen en la cadena numérica (números sólo divisibles por sí mismos y por la unidad) y que existen algunos que tienen uno muy próximo (dos números después) que no se sabe por qué motivo están cerca. Según leí, en EEUU pagan grandes sumas de dinero al que descubra uno, ya que ni los ordenadores potentes los encuentran. Recomendable.

“Al levantarse, hacía un rato, de la mesa había superado el invisible límite más allá del cual las cosas ocurren por sí solas. Lo mismo le había pasado cuando el accidente de esquí, en que bastó que desplazara hacia delante el centro de gravedad unos milímetros para acabar cayendo de cabeza en la nieve”.

“La besó en la boca y ella sintió el sabor de su propia sangre en la saliva de él, y se imaginó que circulaba por todo el cuerpo de su marido y volvía a ella limpia como una diálisis.”

“Pensaba en ella sin dolor, como quien piensa en dormirse o en respirar. Su hermana se había disgregado en la corriente de aquel río, disuelto en el agua, y a través de ésta volvía a él; las moléculas de Michela formaban parte de su cuerpo”.

1 comentario:

Eme dijo...

Buena reflexión! yo también lo leí pero no le saqué tanto jugo.