lunes, 20 de septiembre de 2010


LOS DETECTIVES SALVAJES
Bolaño

La historia de los poetas real visceralistas es complicada de resumir. Esta novela durante todo su trayecto te deja con la sensación de las cenizas. Quiero decir, que durante todo el libro (600 páginas) asistimos a la búsqueda de alguien que no sabemos si existe: Cesárea Tinajero, la poeta que muchos años antes fundó el movimiento real visceralista sin saberlo o sin quererlo. Pero la poesía es una entelequia, un sujeto perdido, un ser en femenino (la poesía) que no sabemos si existe, una cosa que parece que no sirve para nadie ni para nada. ¿Y si en lugar de la poesía pusiésemos la vida? La vida es como Cesárea Tinajero, algo en femenino de la que no sabemos nada, sólo que hay dos personas que se dedican a investigar. ¿Y cuál es el mejor método de investigar sobre ella? Preguntarle a todo el mundo. Y cada persona te va dando su visión de lo que piensan que es la poesía, a dónde fueron a parar todos los poetas del movimiento, qué pasó con sus vidas, qué pasó con la vida de la gente que vive muy deprisa, que se afana por vivir, que siente tan fuerte la fugacidad de la vida que se dedica a poner sus palabras y su tiempo en poemas como si lo quisieran todo de golpe ¿y eso no es vano como Cesárea Tinajero?
¿Nos encontraremos con Cesárea al final del libro? Esa pregunta ronda durante todo el libro. ¿Y si la encontramos, será lo que habíamos pensado? Por eso asistimos al relato fragmentario durante todo el libro de personas que nos van contando un poquito de sus vidas y de su relación con los real visceralistas.
La estructura del libro me parece increíble. Consta de tres partes. La primera y la tercera es un diario que escribe un adolescente, García Madero, que es devorado por el movimiento real visceralista. Como todo diario es íntimo y candoroso y como la vida al inicio o al final, todo es personal una manera de ver. En el medio todo se enreda, ofrece múltiple miradas, como cuando miras un calidoscopio: lo individual se vuelve fragmentario y multidimensional. La parte del medio son las entrevistas que a lo largo de veinte años van haciendo los protagonistas. Arturo Belano, el chileno, y Ulises Lima de México DF. No diré nada de la elección de Ulises, sólo que como la vida es un caleidoscópico, cada persona pone su modo de ver fragmentario. Alucinante: algunos lo ven como un gurú, otros como la bondad máxima, otros como un superviviente, hay quien dice que es venenoso…
Como resumen: la primera parte y la última es muy simple, apenas el diario de un chico que quiere ser poeta, que se siente poeta. Pero que se ve mezclado en el mundillo del DF con prostitutas, violentos padrazos (proxenetas)… hasta que por motivos relacionados de ese mundillo huye al desierto de Sonora con Ulises, Belano y la prostituta para buscar también a Cesárea (no dice ya el nombre todo, cesárea, la que parió el movimiento pero no dejó nada escrito). Después nos dedicamos todo el libro a tratar de recomponer y contrastar la visión que ese chiquillo ha tenido de todo lo que ha sucedido a su alrededor. Queremos saber qué ha pasado con Ulises, con Arturo, con García Madero y la prostituta. Pero sólo podemos saber lo que otros nos cuentan, que muchas veces está demasiado influido por su visión.
Pero al final, magistralmente unido, sabemos qué pasó en el desierto de Sonora con los detectives salvajes, con los aventureros. Y no esperemos soluciones concretas, sólo lo que sea para cada uno ¿y quién dijo que esta novela no se parecía a la vida?

MOMENTOS
“como si el tiempo se fracturara y corriera en varias direcciones a la vez, un tiempo puro, ni verbal ni compuesto de gestos o acciones, y entonces me vi a mí misma y vi al soldado que me miraba.
“Norman parecía estar en el cielo de México (había muerto). ¿Pero cuál era el pinche cielo de México? La alegría asumida o lo que está detrás de la alegría, los gestos vacíos o lo que se esconde (para sobrevivir) detrás de los gestos vacíos.”
“Todas las lenguas, entonces, me parecieron aborrecibles. Decirlo ahora, lo sé, es un despropósito. Todas las lenguas, todos los murmullos, son sólo una forma vicaria de preservar durante un tiempo azaroso nuestra identidad”.

…tercera parte… continuación del diario:
“hoy me di cuenta de que todo lo que escribí ayer en realidad lo escribí hoy: todo lo del treintaiuno de diciembre lo escribí el uno de enero, es decir hoy, y lo que escribí el treinta de diciembre lo escribí el treintaiuno, es decir ayer. Lo que escribo hoy en realidad lo escribo mañana, que para mí será hoy y ayer, y también de alguna manera mañana: un día invisible. Pero sin exagerar.”

1 comentario:

Eme dijo...

La poesía es una forma de expresión, una cárcel y una salida.
Un besico!