domingo, 26 de septiembre de 2010

EL DESENCANTO... Jaime Chávarri



EL DESENCANTO… Jaime Chávarri
“Mi padre lo dijo: la palabra es la penumbra
Una sombra que aletea en la sombra
Una desnudez sin mí, una flor sobre el vacío
Una oración de la rosa
Un cadáver llorando en el balcón”. Leopoldo Panero. De Esquizofrénicas.

Escuchar: http://www.youtube.com/watch?v=efbpscMJDPM



La sombra del Conejo blanco, como sus hijos llaman al difunto Leopoldo Panero, circula por cada una de los testimonios de este documental sobre la familia Panero como si fuese una más de las imágenes en blanco y negro. Como planea la sombra del franquismo, la de la poesía, la del destino trágico del español, la de la enfermedad mental, la de las drogas.

Jaime Chávarri mezcla hábilmente la decadencia de una familia de intelectuales con el halo poético y ayuda a desvelar un poco de sus vidas. Desde la primera escena en la que la estatua de conmemorativa de Leopoldo Panero está tapada con un plástico hasta el final, en el que aunque esté destapada sólo vemos un lateral, nos damos cuenta de que no hemos conocido totalmente al personaje ni a ninguno de los que hablan, porque así es la realidad: inasible.

Pero podemos observar a una madre casada con un hombre al que admira, que parece haberse aprendido un guión para la película pero a la que se le escapan frases que no están en su autoguión como “Luis Rosales era muy amigo, cuando paseaba con él me decía que ni lo saludara. Yo no entendía cómo pasaban tanto tiempo. A Rosales yo le caía muy bien, él a mí menos”, “Cogí su mano recién muerta, una mano gruesa y su cabeza explotó. Yo bajé las escaleras con un vestido que había estrenado ese día”. “Mi hijo Juan Luis se convirtió en mi marido, me acompañaba los seis primeros meses después de la muerte a todos los actos. Yo tenía que hacer el papel de viuda: ese era mi papel”. “Mi gran arrepentimiento en esta vida es no haberme casado con un médico”.
La visión de su vida contrasta con la de sus hijos. Con la del poeta Leopoldo María Panero, aquejado de una enfermedad mental, que va trenzando en el hilo más o menos orquestado de su madre lo que él piensa verdaderamente, sus ideales, su falta de creencia en el ser, los problemas de la infancia, de su juventud, las drogas, la cárcel, los sanatorios mentales, las relaciones con su hermano... todo con un contenido verbal a la vez mental y patológico, en el que abundan los reproches y las descalificaciones. Michi Panero se debate entre el amor-odio a su madre y la admiración al hermano Leopoldo María. En muchas de las escenas la botella de alcohol es la verdadera protagonista. Michi, diletante, fue uno de los protagonistas de la movida madrileña. Y Juan Luis, que es como el que se quiere alejar de la familia, intentando ser más o menos la sombra de su padre con una relación paradójica con su madre.
Un documental maravilloso.

3 comentarios:

cabopá dijo...

Vi,esta peli-documental en su tiempo,hace ya....mucho
Me sobrecogió sobremanera,vaya vida la de la familia Panero...
Besicos.

Rafa dijo...

Yo tengo que decir que tenía libros de Leopoldo Panero, que me gustan mucho pero no conocía el documental, fue una amiga (María) la que me insistió mucho para que viera el documental y me ha parecido muy sobrecogedor como dices cabopa y muy bueno técnicamente
Besicos

maria dijo...

Buenas noches Don Rafael! Que grata sorpresa leer tu crítica de "El desencanto", la esperaba con avidez!!!!
Para mí este documental es imprescindible, impactante y sobrecogedor, como dices. Michi es un personaje conmovedor, despierta la ternura del espectador, pero, para mí, el gran protagonista es Leopoldo, cuando aparece en la segunda parte del film, se "bebe" la cámara, quedando el resto de la familia en un segundo plano.
Esta peli es de las que más me han impactado, más sentimientos me ha movido, y me hizo reflexionar mucho.
Todo un lujo tú crítica, muchas gracias Rafa!
Cuidate mucho y espero vernos muy pronto!!