martes, 18 de agosto de 2009


LIBROS: NOCILLA EXPERIENCE
Agustín Fernández Mallo
La segunda parte de la trilogía nocilla, escritura collage, no me ha decepcionado a pesar de que no me gusta mucho cuando se anuncia de antemano que tal libro o película va a formar parte de la trilogía. Si en Nocilla dream asistíamos a una escritura sobre un mundo global y a su vez fragmentario, definido por unos espacios frontera, en éste Fernández Mallo traza unas fronteras más sugerentes si cabe; las de la piel, las de unas antiguas tuberías para transportar petróleo por las que viajan niños para escapar a sus vidas en un país en el que pasan hambre tras haberse tragado ampollas con iodine-125 radiactivo y en las que sólo oyen sus pasos en lo que no deja de ser otra frontera, o la de un vecino de Cortázar que habla con él sin saber quién es… Además vuelve a colocar fragmentos de entrevistas significativas a cantantes, de la película Apocalypse Now (que está basada en el Corazón de las tinieblas de Conrad)… en un sin fin de fragmentos cortos que están bien narrados aunando el interés de lo que cuenta con una cierta belleza poética de la situación extraña y mezclándolo con fragmentos que además de ser líricos por la carga de emoción te hacen reflexionar, como esos niños andando por las tuberías en las que son incapaces de silenciar sus pasos ya que el rebote del eco en los conductos con miles de recovecos en el fondo les hace no estar solos porque lo mismo que los pierde los hace vivir… o un médico que descubrió que la fecha de caducidad de unos cereales era la misma que el día en que su novia cortó con él y por eso decide comprar todas las cajas de cereales que le gustan con esa fecha para comérselos todos porque puede que tras llenarse de ellos, ella haya desaparecido de su mente… o los kilómetros que recorre nuestro ratón del ordenador en un año, en dos, en 10 lo que deja la sensación de tiempo perdido.

Ignoro en estos libros lo que se encuentra más allá de las fronteras, la historias que cuenta son sólo fragmentos y no nos permiten traspasar la piel de esas personas anónimas pero que existen porque existe ese pintor que un día regaló sus cuadros a gente anónima (a lo Párraga), existió Cortázar, existen los oleoductos en los que mueren niños con la esperanza de una vida mejor… así como no sé tampoco la diferencia entre los artículos que escribe Mallo, su blog, o su poesía (me he leído Carne de Pixel) pero me gustan sus historias porque te dejan la sensación de páginas de un mundo que luego tu mente se encarga de llenar más.


FRAGMENTOS
“en nuestros ojos hay un punto que lo inventa todo, llamado punto ciego, un punto que demuestra que la metáfora es constitutiva al propio cerebro, el punto donde se general las cosas de orden poético. De igual manera en ese gran ojo que vendrían a ser todas y cada una de nuestras vidas hay puntos oscuros, puntos que no vemos, y que reconstruimos imaginariamente con un artefacto que damos en llamar memoria. Puede que estén ahí ocultas otras dimensiones que no vemos”.

“Ha cerrado su mente de la misma manera que la carne tiende a cerrarse tras una operación quirúrgica. Es ése uno de los secretos que más le atraían cuando en Boston ejercía de médico: ¿por qué el cuerpo, aunque lo sometas a encarnizadas operaciones, siempre tiende a cerrarse, a cicatrizar su herida, a crear de nuevo oscuridad dentro de sí mismo como si la luz, que fuera es un signo de vida, allí dentro equivaliera a muerte?”


1 comentario:

Eme dijo...

Sabía que te iba a gustar. UN besito