lunes, 22 de junio de 2009

MIXTURA ...fuensanta clares


Es un libro de cuentos cortos, de unas cuatro o cinco páginas. Ideal para el momento antes de dormirte pues las historias son amables, dejándote dulces sueños. Particularmente me gustó mucho una de gatos, un padre y un hijo a los que no les gusta la mascota y un buen día el gato desaparece, las culpas van para el padre... no os desvelo el final para que lo leais. También el del zapatero, de hecho parece que los cuentos se desarrollan en ese barrio en el que todos habitamos, con sus habitantes típicos o no tan típicos... a mí siempre me viene a la memoria mi barrio de Madrid, con todos los extraños habitantes como el sr Ventura de la tienda de ultramarinos, un hombre que me regalaba chapas para el fastidio de mi madre ya que servían para llenar la habitación o la vecina del tercero, a la que le secuestré un día la tortuga sin que se diera cuenta. Pues en ese barrio encontramos la mixtura de los habitantes...

y el de ustedes audiencia invisible ¿Cuál es el barrio en el que habitan? lean el libro de Clares y reflexionen...

4 comentarios:

cabopá dijo...

¡Hola Rafa! estabas desaparecido y echaba de menos tus buenos comentarios literarios muy particulares..Mira que estar en el mismo sitio y seguro que a la misma hora yo también comí en Las Redes...ja,ja,¡¡Qué pequeño es el mundo!! Mi barrio en Madrid también fue muy particular,mis hijos jugando en el jardín... Allí dejamos una morera murciana plantada..ya creo que sólo me falta escribir un libro...pa eso ya queda menos...Mi Mixtura: Mu-M-Mu...y aquí sigo Besicos.

Clares dijo...

Gracias, Rafa, por tu comentario. Eso era lo que pretendía, pero iba un poco más allá, porque la mixtura es de muchas cosas, también entre la realidad y la ficción, entre los sueños y lo vivido, entre la realidad y el deseo. Y claro que está mi barrio, el barrio eterno, ahora Santa Eulalia, en tiempos San Antolín, incluso los barrios lejanos de ciudades frías y de países recónditos.

Rafa dijo...

en mi casa de Madrid teníamos un patio y mi padre plantó un melocotonero, pero claro aquello duró sólo el verano después se secó aunque él no paraba de regarlo y cuidarlo y nos decía que estaba hibernando como los osos mientras mi madre torcía el morro. Aquellos días fuimos muy felices, como en el cuento del tren, jaja.

Estaba estudiando y haciendo mil cosas pero ya estoy libre!!!

espero que tu también escribas pronto un libro, cabopa, ese que tu ya sabes estaría muy bien... jeje

Dentro de poco nos vamos de vacaciones Clares!!, ya se respira en el ambiente. Así podremos aprovechar para escribir.

Yo de aquí de Espinardo sólo podría hacer cuentos sobre los gitanos, que son los únicos interesantes porque lo demás está todo muy muerto... un besico para las dos

Eme dijo...

Donde has leído lo de Fuensanta? Por cierto, me podrías dejar carne de Pixel?