sábado, 6 de junio de 2009


CONVERSACIÓN EN LA CATEDRAL
Mario Vargas Llosa

Llevaba un tiempo queriendo reseñar este libro, pero resulta una obra magna para la que se necesita un tiempo. Me parece genial el comienzo de la novela, una de sus primeras frases dice “¿En qué momento se había jodido el Perú? Lo que nos ofrece muchas claves de la novela que vamos a leer, primero: su naturaleza dialogada sobre todo, de ahí el título, los protagonistas se citan en el bar La Catedral, después explica también que va a tratar principalmente de la situación de Perú y por último que establece una relación de cercanía y de abatimiento con esa tierra de la que contemplas como su situación empeora por momentos.
Al principio resulta una novela muy complicada de leer y pierdes el hilo fácilmente, ya que Zavalita, uno de los personajes principales cuenta lo que le ocurre como si estuviera dialogando muchas veces consigo mismo y otras veces es un narrador en tercera persona aséptico. Todo ello aderezado con la confusión de los diálogos en los que se mezcla el tiempo y el espacio, debiendo estar pendiente siempre de las marcas. Es el mismo efecto que se creara en la novela de Rulfo (Pedro Páramo) o en la de Ulises de Joyce (claro que ésta no tiene marcas y emplea muchos más retruécanos). Zavalita es, en efecto, el más protagonista de todos sin serlo definitivamente. Lo encontramos en su época universitaria, joven burgués cuyo padre sirve a los intereses del gobierno, en la que empieza a tomar partido en contra del gobierno lo que le acarreará no menos de un problema. Es imposible no sentirte Zavalita, por lo menos a mí, con vocación frustrada de periodista, empezando a trabajar pronto en un periódico de mala muerte en el que le pagan poco. En la naturaleza de las conversaciones de él con sus compañeros o con su familia existen diálogos buenísimos por los que además observamos la situación de Perú.
Pero no sólo así indagamos en la situación. Se nos ofrece también el caso de los que sufren las malas gestiones de los poderes públicos, el pueblo llano, con el zambo Ambrosio (el cochero) y su novia y en fin, un número de personajes en los que se puede ver la punta del iceberg que les llega de los teje y manejes políticos, ya que ellos están más ocupados en ganarse el pan y porque si desean prosperar, como le ocurre a Ambrosio, habrá de ser a costa de comerse los marrones.
Refleja también muy bien la corrupción del poder, los intentos de quitar al gobierno dirigente, los bulines (como se le llama en Perú a los prostíbulos) y todo un sinfín de imágenes que nos hacen obtener una imagen de Perú corrupta y de podredumbre, sin necesidad de ofrecernos ningún dato, es decir, sin necesidad de que pase como en otras novelas que de repente parece que nos están dando una mera colección de datos (aunque sean grandes novelas, me acuerdo de la de Luis Leante, Mira si yo te querré: una buena novela ensombrecida por el acumulo en ciertos episodios de datos).
Una novela absorbente.

3 comentarios:

Eme dijo...

Madre mía ¿hay algún libro que no hayas leído?

Estarás estudiando lo del CAP ¿no? Que no me enteré yo de que el día antes del examen tienes que estudiar, que no, que he dicho que no!! je, je

La sonrisa de Hiperión dijo...

Como decía Juncal: Tomo nota... Este cae en el verano!

Saludos

Rafa dijo...

ya verás como tienes un gran verano!!!