lunes, 7 de septiembre de 2009

Últimas letras de Laura.

Yo supe que moriría por carta
en manos de las Hespérides y con letras
que robarían la sangre adolescente
aunque en noches fugaces
nos ungiese de letras el olmo viejo
y en el papel se crease nuestra vida.

Yo supe que abandonaría mi mundo
desde el espacio en el que soñábamos
y en la mentira que abrasa la tierra
elevaría lo real de lo invisible.

Yo supe que no llevaría mi mano
más allá de las manos, que ni el sueño
adelgazaría las altas hogueras
que transforman la materia en residuo
y la amistad en un teatro ruinoso.

Aunque tuviera pasión de alta luna
y una estirpe de versos nos lanzara
al secreto del tiempo inmarcesible;
al arrecife de la vida.

Yo lo supe sin llegar a creerlo
Sentí el tacto de un viento
que cambia de dirección
y vuelca la soledad más amarga
con sus carros de fuego y aurigas
noctámbulas, las palabras sordomudas
, su lividez, la forma
de vaciarse como un cadáver, sin sentido,
de apenas ser una carta, trasparentar el mundo;
ser el mismo mundo lloroso.

Yo siempre supe que antes de la muerte
moriría nuestra amistad.

sábado, 5 de septiembre de 2009

LOS ACTORES


***
Bajando las escaleras del Skansen
con la luz desplegada como herida
y el teatro Cirkus
lleno de máscaras y pensamientos.

A los actores que traspasaron las palabras
y ampliaron el hueco de la materia
desposeídos de formas ficticias.
A los actores:
triunfa siempre el olvido.

Y a la luz, a su manera sangrante,
a su ínfimo tacto mutilado
desfallecida esperanza sobre el mundo
claro dolor de una tarde de agosto:
la certeza
de que un canto convoca el atardecer
y la noche trae partículas de luna
y los cuerpos son espesos y viven
en la transparencia del pasado.

Aunque mueran sus pasiones mortales
y se quemen en aquella escalera
derrotados entre la vegetación
ajenos a los rostros del destino
ajenos al equilibrio del placer
pero en la memoria: carne de brasas.

jueves, 3 de septiembre de 2009

REVOLVIENDO FOTOS


Sé que no debería volver la vista
Esta noche, para mirar de frente

Que las imágenes no vistas son borrosas
Que el fuego se asemeja a la nostalgia
En su forma de desvelar ceniza
La realidad con su espejo convexo
Deforma el callejón de la infancia.

No debería volverme y sin embargo
Mi cuerpo suelta lastre, el movimiento
Se apodera de lo pensado
Y los ojos me traicionan antes de girar
Haciéndolas suyas con deseo.
Imagino que los que allí ríen fueron felices
Por la piel del chico y la tensión en sus manos
, por su mudez que impacta,
Presiento que es alguien que ya no es mío.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

EL PALACETE PONCE... ya es memoria


Ha acabado en nuestra memoria. Justo el día en el que el alcalde ha anunciado que Murcia se va a convertir en la capital mediterránea de la biosostenibilidad y la cultura (no se da cuenta de que lo que dice no trasciende ni entre los murcianos) me enterado por la radio de que han derribado el Palacete Ponce un fin de semana de agosto, escondiéndose, como hicieran con los baños árabes. El palacete era bien de interés cultural y los baños árabes monumento nacional. Para que pondrán apelativos tan rimbombantes a las cosas que se destruye si apetece, no hace falta proteger nada, estamos en Murcia, no tenemos memoria ni la necesitamos.

Total, los peces no tienen memoria...

He querido ilustrar este epitafio de un monumento con otro monumento. Esta montaña de escombros que fue una de las esculturas que estuvieron en la Bienal de Arte contemporáneo de Murcia, un acontecimiento intrascendente que costó unos dos millones de euros. La montaña igual que la pusieron la quitaron. El periódico El mundo, en un ejercicio de vanguardia, eligió esta montaña de Laura Almácegui como una de las obras de los últimos diez años. El Palacete Ponce era menos que eso, es cierto, era tan sólo un edificio histórico de 1925 en donde los huertanos pagaban tributos, era también donde moró el poeta Jara Carrillo. No significa nada para los que no tenemos memoria.
Propongo que lo próximo que se destruya sea el castillo de Monteagudo, son tres piedras y es un BIC. Podríamos hacer un tranvía que subiera arriba. Con los escombros podemos hacer otra bienal: de ruinas sabemos hacer arte.
Imperdonable.

martes, 1 de septiembre de 2009

ANTICHRIST ... Lars Von Trier


La semana pasada fui por última vez al cine Curzon a ver esta película. Narra la desintegración de una pareja por la muerte de su hijo pequeño en un descuido. Las primeras imágenes son bellísimas, en blanco y negro, vemos a la pareja mientras hacen el amor con música de Häendel y las escenas son ralentizadas, con el agua, la nieve entrando, una lavadora girando y el niño que, inexorablemente, se aproxima a la ventana.
Después el marido le quiere hacer terapia de implosión para que ella supere su estado de duelo y la lleva a una cabaña abandonada porque descubre que tiene miedo a la naturaleza. Entonces la película se vuelve ya de una brutalidad descarnada, de lo que puede llegar a hacer la naturaleza humana cegada por el dolor y el miedo. El mayor problema que le veo a la película es que en su deseo de polemizar le resta fuerza al mensaje, exagerando demasiado ciertas escenas.
Yo recomiendo verla, pero a quien no le moleste demasiado las escenas crueles. La estructuración por capítulos y los planteamientos del cine dogma, establecidos por Lars Von Trier, y la belleza de las metáforas del sentimiento de culpa y de venganza merecen la pena. No hay que olvidar que la naturaleza es a la vez bella y cruel.

sábado, 29 de agosto de 2009

londres ends

LONDRES ENDS
La aspereza de los lenguajes no entendidos, su sabor en tu lengua al pronunciarlos. Norwood Junction de trenes con destinos itinerantes. El movimiento gravitatorio en los autobuses verticales. La hierba domesticando la razón, quedamos para tomar el hummus que sincera, los faros embravecidos de Irlanda, la compañía deshabitada de un reloj, la rivera del río modificada para servir arte, las calles rizomas llenas de bucles incomunicados, el silencio de los rascacielos, los oficios de los transeúntes de Washington Square, la noctámbula apreciación de luciérnagas desmontando la hierba de Maddie, nocturnos para alejarse de la casera, el tacto de los aviones al discurrir por la epidermis de la city, volver a dibujar Edimburgo en una servilleta de papel, las infinitas historias que uno piensa publicar el blog y que acaban en un lugar oscuro de la memoria por sustracción de tiempo, la lluvia, Londres, la lluvia, Londres… el sol que sale ajeno a los recuerdos, botellas solitarias en un mar de asfalto, el champiñón que crece en cada casa, los zorros vagando por la calles con apetito de luna, el número de pasos dado en cada museo, la horizontalización de la mirada en el cuadro, el regocijo en la mirada la sorpresa en ella la quietud, Matisse antes de morir de cáncer pintando sin poder “Snail”, el patio con la inscripción Reino de Murcia en el Metropolitan, la fuerza de las manos de Saavedra Fajardo en el cuadro de Goya que se arrincona en la Courtauld Gallery, la película Moon desde el subsuelo de Warwick street, el puente de London Bridge en la antigüedad con sus edificios colgantes...

al caer formará un interstiticio
algo profundo late en la espera
y en el significado
caminaré un momento sobre escenas
ya pasadas
para indicar el discurrir de la mirada
estrellaré su peso vertical
sobre fotos y aromas
. LONDON ENDS












viernes, 28 de agosto de 2009

KEAT`S HOUSE

Ayer estuve en la casa de Keats, en el barrio de Hampstead, que era como un pueblecito con su ayuntamiento antes de que la city lo fagocitara. Sigue manteniendo su personalidad y ese aire que se respira agradable. Como no me había llevado ningún mapa porque en Londres todo es accesible mediante señales de tráfico me perdí. Entonces pude comprobar la fisonomía del barrio. Es curiososo pasear por un lugar una mañana desentrañando sus pequeños bulevares, sus casas adosadas... no le preguntaba a nadie, qué iba a decir ¿dónde está la casa de Keats? No es tan turístico como para que la gente lo sepa y los barrios de Londres son muy grandes. Vi Hampstead Heath que es un parque natural asalvajado con lagunas y vegetación absorbiendo los caminos. Al final me encontré un mapa en el suelo y me sirvió para llegar a la casa. Realmente sólo fue su casa durante sus dos últimos años de vida. Yo no sé que tendrán las casas de los demás que nos gusta tanto mirarlas, se puede decir que para saber cómo vivían o como experimento sociocultural o como cotilleo puro y duro. La casa está rehabilitada, si hiciésemos un barrido de huellas dactilares seguro que no queda ninguna de Keats. Pero me intenté aproximar a su personalidad, miré desde el diván por el que contemplaba su jardín cuando estaba débil y no podía salir, tuve que ver su rostro mortuorio porque le habían positivado varias máscaras en su lecho de muerte. Lo mejor de la casa es la sensación de paz que te invade, sobre todo por el barrio en el que está.